Tema 6: Las programaciones didácticas

¡Buenas tardes, amantes de las lenguas extranjeras! En el post de hoy, reflexionaremos sobre uno de los temas trabajados en el aula: las programaciones didácticas. Las programaciones forman parte del tercer nivel de concreción curricular y, a continuación, aportaremos algunos datos relevantes sobre este tema y comentaremos aquellos aspectos que nos hayan llamado la atención.

Bajo mi punto de vista, el tema de las programaciones didácticas es un tema fundamental, y a la vez complejo, que requiere una explicación minuciosa. Antes de empezar, debemos dejar claras las diferencias que existen entre la programación didáctica y la programación de aula. Ambas pertenecen a la planificación didáctica de un centro, pero en concreto la programación didáctica “deberá ser el instrumento de planificación curricular específico y necesario para desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje del alumnado de manera coordinada entre el profesorado integrante del departamento”, tal y como lo indica la Resolución de 11 de mayo de 2018. Por su parte, la programación de aula es una secuencia de unidades didácticas aplicadas en cada grupo/clase, elaborada por el profesor responsable antes del inicio del curso, que se adecua a las necesidades y peculiaridades de cada grupo. A continuación, os dejo un pequeño cuadro, con su correspondiente enlace, con las principales diferencias entre ambas programaciones, que espero que os sirva de ayuda. Para acceder al enlace, haced click en la imagen.



Como posibles futuros opositores que sois, debéis saber que para elaborar las programaciones didácticas no existe un esquema establecido. Sin embargo, sí que hay determinados puntos que deberéis incluir si queréis obtener un resultado satisfactorio como docentes. En primer lugar, se deben tener en cuenta las distintas fuentes de la programación. La primera es la fuente didáctica, que está relacionada con los documentos oficiales que se realizan en los centros educativos (normas de régimen interno, etc.), así como con la legislación vigente. La segunda es la fuente psicológica, que busca conocer las características pscievolutivas del alumnado, con el objetivo de poder adaptar la programación a las necesidades de cada uno de ellos/as. La tercera es la fuente sociológica, que busca conocer las características del entorno socioeconómico en el que se inserta el centro. Y por último, la fuente epistemológica, que nos permite conocer los contenidos específicos de la materia, así como las orientaciones y prácticas metodológicas vigentes en la didáctica específica de la materia. En mi opinión, estas fuentes resumen brevemente la información básica que se debe incorporar a una programación.




No olvidemos que, a pesar de que no existe un esquema establecido, las programaciones didácticas tienen que contener una serie de apartados determinados en los que incluir la información correspondiente. Estos apartados aparecen especificados en la resolución mencionada ut supra, concretamente en su artículo 27, pero no se detalla cuál es la información concreta que se debe incluir. Esto es algo que me ha llamado la atención, ya que creo que esta falta de precisión provoca, como consecuencia, que los centros elaboren las programaciones atendiendo exclusivamente a los títulos de cada apartado, pero muy pocos centros los completan con los datos necesarios (como hemos podido comprobar en las actividades realizadas en el aula respecto a este tema). Desde mi punto de vista, las programaciones tienen un objetivo claro: planificar y programar el proceso de enseñanza-aprendizaje a la largo de un curso. Sin embargo, creo que los centros, a día de hoy, todavía lo ven como un documento que tienen que elaborar, pero al cual no le dan la importancia que se merece. De esta forma, por mucho que se incluyan todos los apartados en el documento, si después no se va a llevar a cabo lo que se redacta, no habrá servido absolutamente de nada. Asimismo, he podido comprobar que algunas editoriales, con el objetivo de conseguir vender sus libros a los centros, ya les mandan la programación didáctica hecha de esa materia a los docentes, lo cual me parece un poco indignante, porque esa editorial no sabe cuáles son las características de cada uno de los alumnos/as, ni tampoco cuáles son sus necesidades. Si este tipo de prácticas no cesan, las programaciones pasarán a ser un documento poco significativo, que los docentes ni se molestarán en crear. A pesar de que en este post me he enfocado a las programaciones didácticas de Educación Secundaria y Bachillerato, os dejo a continuación los artículos, con sus correspondientes decretos u órdenes, que regulan las programaciones didácticas de la Formación Profesional (Decreto 114/2010, Decreto 107/2014 y Orden 12/07/2011) y de la Escuela de Oficial de Idiomas (Decreto 189/2010).




En conclusión, las programaciones didácticas son uno de los elementos fundamentales del proceso de enseñanza-aprendizaje, que deben atender a diversos factores para que su puesta en práctica sea lo más exitosa posible. Sin embargo, considero que a día de hoy los docentes todavía no le dan la importancia que se merece y, dejar en mano de las editoriales la elaboración de la programación, me parece, cuando menos, insensato e incluso arriesgado. ¿Qué opináis vosotros con respecto a este tema? Escribídmelo en los comentarios. ¡Un saludo!

Comentarios

  1. ¡Hola, María! Estoy totalmente de acuerdo con tu punto de vista, el tema de las programaciones didácticas es esencial para nuestra formación y aún así, a veces (tanto estudiantes como ya profesores en ejercicio) no le dan la importancia que merece. Deberíamos profundizar en él ya no sólo para aprobar unas oposiciones sino para que nuestro labor sea lo más productivo posible. ¡Un saludo!

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    1. ¡Hola, María!

      Estoy de acuerdo con que, a veces, incluso hasta los estudiantes no le dan importancia a las programaciones (también porque en la mayoría de los casos es un documento que desconocen y que sus docentes no les explican). Además, coincido con que la programación no solo sirve para las oposiciones, sino como orientación para llevar a cabo buenas prácticas educativas en los centros, teniendo en cuenta que recoge las distintas formas de atención a la diversidad. Muchas gracias por tu comentario.

      ¡Un saludo!

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